viernes, 15 de abril de 2011

" Silogismos Desvanecidos"

Me encuentro caminando por la calle sin rumbo fijo y sumergida en el desasosiego que en esta noche clara y de luna menguante me hostiga sin piedad.
Recuerdo esta tarde.

Una tarde en la cual sin mas demora el jinete pálido del Apocalipsis llamaba con golpe firme a mi puerta, y cuya acción se veía coreada por una bandada de cuervos y sollozos enfermizos, haciendo que la atmosfera que me rodeaba se asemejase mas al mismísimo reino de Lucifer.

En ese infierno recreado y efímero mezclado con idas y venidas de miedo y resentimiento, el imponente caballero me anunciaba tu despedida. Advirtiéndome al mismo tiempo que me encontraba ante la única oportunidad de hacerlo, ya que tu no volverías jamás.

Así pues, yo sentada sobre la cama, que en ese momento me parecía dura como el mármol tras tal noticia, sentí como una ola gélida y cortante me subía por la espina dorsal congelando cada uno de mis pensamientos y sentidos… Haciéndome sentir temor, pavor, rabia y remordimiento.
No quería dejar esa habitación, deseaba entumecer ese instante, anhelaba volver atrás en el tiempo.

Un tiempo en que tú y yo corríamos sin dirección hacia un mundo de maravillas aún por descifrar y descubrir cual tesoro codiciado. Un mundo, un universo, una galaxia en la cual no habían reyes ni reinas, no existían los esclavos ni los cónsules, ni las reglas, ni las leyes, ni los castigos, ni el tiempo y menos la muerte. En efecto, éramos infinitos, invencibles y por silogismo inmortales.

Pero hoy, en ese preciso instante, mi rebuscado silogismo no parecía hacer honor a mi ideología utópica.

Tu te marchabas sin mas tardanza y el reloj de arena que marcaba los segundos que me quedaban para verte, besarte y agradecerte esos instantes, se acababa irremediablemente.

De esa forma y tras despertar del pequeño paréntesis que me salvaba de este infierno. Me dirigí a él pidiéndole por favor que me dejase despedirme de tu humilde y ya marchitada figura.
Tras eso, salté de la cama y con paso temeroso y débil, cual persona que se haya en el corredero de la muerte alargando los segundos de su angustiada vida, me dirigí hacia las escaleras.

Ya era imposible evitar lo inevitable, allí estabas tú mirándome y en tus ojos veía hastió y penumbra. Una penumbra que emanaba de ellos y que al mismo tiempo me envolvía.
Puse el pie derecho sobre el primer escalón:

Uno: vida
Dos: amor
Tres: diversión
Cuatro: belleza
Cinco: confianza
Seis: equilibrio
Siete: harmonía
Ocho: luz
Nueve: perfume
Diez: cadencia
Once: B
Doce: U
Trece: D
Catorce: Y

Esos eran los escalones que nos separaban y que a la misma vez me acercaban al terrible y angustioso final que nos esperaba.
Te miré, o eso intente ya que las lágrimas empañaban mis ojos…
Y tú. Tú, mi fiel compañero de estancias invernales y estivales, me devolviste la mirada. Una mirada en la que pude leer comprensión, afinidad, complicidad… Te abrace como nunca había abrazado a nadie dejando fluir mi vida hacia a ti, intentando darte fuerza para así intentar engañar a la Parca… Pero era imposible y lo sabía.

Tu calor y tu calor eran conexos, sinónimos y una fuerza nos atraía como los lados opuestos de un imán.
Allí es cuando te bese en la nariz, una naricita húmeda que siempre me hizo gracia… Te bese repetidas veces y de todas las formas posible. Besos pausados, besos rápidos… pero al fin y al cabo eran besos y estos huían como los dientes de león empujados por el viento. Pero lo mejor de todo es que tu me los devolviste en la mejilla… Tu pelo era áspero pero seguía guardando ese color blanco que tanto te caracterizaba. Un color blanco que se quedara impreso en mi memoria como si éste estuviese grabado a fuego…
Mire al caballero que allí estaba, de pie y que con una mirada lasciva y sarcástica observaba la horrible escena.

“- ¿Ya has acabado?- me preguntó con un tono burlesco.

Yo lo miré y sin fuerzas baje la cabeza ya resignada…
Y mientras le ataba la correa ya para llevárselo a un viaje sin retorno… Me incline a los pies de mi amigo, mi perro y le dije:

“- Te quiero, te quiero y siempre lo he hecho, desde el primer instante en el que te recogí de ese abismo de perdición hasta hoy, 08/04/11. Y hasta que me muera lo seguiré haciendo.”

Él me miró sin gesto alguno y me dio a entender que era la hora, que no alargase más lo que era evidente. Él también me quería, lo leí en sus ojos y en su manera de mover la cola de un lado para otro, un movimiento pausado pero constante.
Me enderecé y le puse la mano sobre la cabeza, como para asegurarle que nada cambiaría.

Tras ese amargo y oscuro momento, el cruel jinete emprendió su paso y tras él mi leal confidente.
Lo acompañe hasta fuera de la casa y desapareció entre la bruma, una bruma densa y grisácea que aclamaba perdición y tristeza.

Allí caí rendida, deposité mis armas al pie del destino, me rendí ante nuestro verdugo-el tiempo- quién sentenció nuestra muerte, la cual estaba coreada por una bandada de cuervos y sollozos enfermizos, pero esta vez eran mis cuervos y mis sollozos. Lo único que deseaba era no dejarte marchar. Y gracias a este escrito perdurarás, serás inmortal como un día pactamos.

Al fin y al cabo hemos ganado, me repito observando la luna y las estrellas, cuyo brillo me recuerdan a tus ojos.
 
Te Quiero…

1 comentario:

  1. muy lindo, muy tierno y repleto de emociones.., graicas por compartir tu Ser valentine...
    ya paso mucho tiempo, estoy cerca del año en q vivi esa misma experiencia cuando mi gatito "mshu"..., logro comunicarse con mi alma..., sip..., es uan comunicacion eterea q cosneguimos cuando todas las ataduras terrenales desaparecen pero han lograco establecer una union profunda e indisoluble..., y sos muy clara..., no hay reinas ni esclavos.., tampoco mascotas o amos..., solo un horizonte de almas q coincidieron en brindarse la oportunidad de hacer contacto...
    un beso enorme desde lo profundo de mi alma para vos, para tu intimo Ser y para budy....

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